Vistas de página en total

jueves, 16 de noviembre de 2017

Noche de terror.
Parte II. (parte I: AQUÍ )
Continuación:

Fue una gran sorpresa el saber que no era solo un juego de mis amigos, realmente había alguien observándome sin que me diera cuenta, no era nada más una persona que me veía hacer cualquier cosa sino un tipo de hombre enfermo que había ya gozado al verme masturbar y digo hombre, porque no me imagino una mujer haciendo eso. Empecé a recordar a mis vecinos, pero nadie se prestaba para semejante situación, no había notado ninguna rareza por parte de alguno de ellos, pero al menos ya sabía que debía bajar las cortinas y persianas por haber, mantener la casa cerrada y evitar salir si no había necesidad.

Llevaba mese sin tener encuentros sexuales puesto que había terminado con mi novio seis meses atrás, tenía demasiadas ganas y como solo me la pasaba en casa no tenía en qué distraerme. Me acosté para disponerme a ver porno y a continuación presioné play, me excito fácilmente así que quería masturbarme pero me sentía insegura a pesar de que no entraba nada de luz a la recámara, no podía el loco estar viéndome, sería imposible…me dejé llevar y empecé a tocarme los senos que tuve que dejar de fuera, después metí mis dedos a la boca para introducirlos debajo de mis calzoncillos y jugueteé  con mi clítoris alrededor de seis minutos, gemía de lo rico que era, estaba a punto de orgasmearme cuando tocaron la puerta principal fuertemente...
Rápidamente tomé el control de la situación y salí apresurada a abrir la puerta, pensé que podía ser mi vecina que necesitaba algo para cocinar porque cuando le era necesario no dudaba en ir y pedírmelo pero no fue así, al abrirla no vi absolutamente a nadie y es que tampoco hacía aire como para que lograra golpear la puerta y crear tremendos ruidos. Empecé a preocuparme más  cuando vi un sobre arriba de la maseta…

-Mapachita

domingo, 5 de noviembre de 2017

Noche de terror.
Parte I.

Escuchaba música en mi habitación mientras bebía un té, la televisión mostraba cómo un fantasma asechaba a una familia, la misma típica película de siempre así que la apagué. Terminé mi té y decidí salir a pasear a unas cuadras de casa, aún no había oscurecido, el reloj marcaba apenas las seis de la tarde. Pasé a comprar un snack y observaba a la gente, vaya aburrimiento el mío, regresé a casa y me metí a bañar. El agua estaba helada y me estremecí del frío que hacía, mi piel no lo soportaba y mis pezones estaban demasiado rígidos, salí envuelta en la toalla, me acomodé bajo la cobija entumecida quedándome dormida. Desperté hasta en la madrugada, sentí que había dormido lo suficiente entonces chequé el celular, tenía dos mensajes de un número desconocido que decían lo siguiente:

Mensaje 1: “Te veías linda” (8:03 pm)
Mensaje 2: “Sé que estaremos juntos Corina” (8:12 pm)

Me pasó por la mente a mis amigos que seguramente estaban haciéndome una estúpida broma, sabía que no tardarían en cuestionarme sobre “el enamorado secreto”. Reí un par de veces antes de dirigirme hacia la cocina ya con la pijama puesta, comí un cereal con frutas al momento que atendía mis redes sociales, no dormí más y noté en unas horas  los rayos del sol alumbrar el departamento, había amanecido.

Sábado con la puesta del sol pero un aire estremecedor, por la ventana podía ver a mis pocos vecinos salir de casa, uno que otro niño jugando y a los perros ladrar. Me llamó la atención ver a una pareja besándose, ella era como de mi edad, tenía como unos 24 años y él  posiblemente dos años mayor, la besaba de una manera excitante al tiempo en que sus manos rodeaban su cintura para bajar por sus caderas y con derecha subir nuevamente pero hasta llegar a su pecho. ¡Qué suerte la de ellos!, y qué pena conmigo, haciendo de voyerista.

La verdad es que sí me calenté un poco, bueno, mucho más que eso, me sucede siempre. Entonces me di a la tarea de acostarme en mi cama y usar mi masajeador aplicándolo directamente sobre mi clítoris, imaginaba sobre mí a mi vecino el cual era muy atractivo, lo veía besándome el cuello y el resto de mi cuerpo para posteriormente darle la espalda y escogiera el orificio que se le antojase penetrar.

Pasaron unos minutos y terminé. Es una delicia sentir un orgasmo pero más rico es sentirlo uno tras otros, terminas extasiado, sudado y las piernas faltas de energía y sentido. Tuve que arreglarme para salir a comprar unas cosas que me hacían falta. El día era fresco y el aire relajador, saludé un par de amigos y quedamos de vernos dentro de unos días,  regresé a casa y al ver el celular vi que tenía una llamada perdida y un mensaje del mismo número “anónimo” que decía: “Qué rico te masturbas...”
Continuará…

-Mapachita