Con
las piernas abiertas sentada sobre el sofá acaricio mis muslos con las yemas de
mis dedos y lo hago despacio, subo, bajo, vuelvo a subir y las sensaciones se
elevan mientras espero ardiente ese toque final. Gimo sin aún haber llegado a
tocarme la vagina, gimo porque la imaginación me lo permite, jadeo excitada
sabiendo que mis dedos están a punto de rozar mi vulva y sumergirse dentro de
mí.
Es
delicioso masturbarse; me acaricio mientras pienso en ti, saco mis dedos para
frotar mi clítoris, lo presiono circularmente, estoy húmeda gracias a mis
fantasías donde apareces entre mis piernas mirándome a los ojos, con tu ligera
sonrisa insinuando que estás a punto de comerme, y yo con gusto te doy el
permiso de hacerlo, porque me urge, porque me gustas, porque lo gozo
Te hundes entre
mis piernas y juegas con tus labios, tu saliva, movimientos y exquisitas
destrezas, me sigo masturbando queriendo imaginarte todavía más, deseo
excitarme por completo, tu boca hace maravillas con mi clítoris y tus dedos se
guían a la perfección entre mi vagina, te pido que pares, es demasiado, estoy a
punto de colapsar, no paras, sigues masturbándome y lamiendo con mis caderas
moviéndose alrededor de tu cabeza, subes a besarme los pechos, a morderme los
pezones y besarme la boca, sabes a vida, a placer, sabes a mi ardiente vagina.Y es entonces que dejo de respirar para después expulsar todo el aire con los ojos cerrados, con la boca jadeando, mis pies acalambrados, disfrutando de tan satisfactorio orgasmo.



