QUIZÁ LA ÚLTIMA TARDEPARTE VI.
Acabó en mi ano.
Seguía boca abajo, quería permanecer inmóvil y ahora con mayor razón
después de que fui tomada sexualmente por ese psicópata enfermo. Pasó la cuerda
sobre mi cuello y la alzó, mi cabeza quedó hacia arriba sintiendo cómo iba
atragantándome, creí por un momento que moría pero no, me giró para verme a los
ojos y acariciaba mi cara con delicadeza.
Me tomó por los pechos, besaba mi cuello y simulaba estarme penetrándome,
conforme seguía haciéndolo empezaba a notar su gran erección. Humedeció un poco
mi vagina y me la introdujo, sentía tanta fricción en mis paredes vaginales que
quedé atónita.
Se movía demasiado rápido y sus gemidos parecían una especia de gruñidos
felinos, tomó nuevamente la cuerda y la amarró sobre mis manos, el resto la
utilizó para rodearme el cuello e ir apretando, mi garganta empezaba a cerrarse
y la visión se me iba nublando.
Llegó el punto en que ya no escuchaba sus gruñidos de excitación ni podía
ya ver su horrible máscara, temblaba horridamente no dudé en que estaba por
venirse en mí y entonces tomó el martillo y empezó a golpearme la cara, cabeza,
cuello hasta desangrarme, realmente se le veía excitarse, lamió la sangre
brotando de mi ser y consumó su deseo en devorarme parte por parte; acechante,
enfermo, violador, caníbal y de un pene muy grande…
-Mapachita


