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sábado, 22 de octubre de 2016


QUIZÁ LA ÚLTIMA TARDEPARTE VI.
Acabó en mi ano.

Seguía boca abajo, quería permanecer inmóvil y ahora con mayor razón después de que fui tomada sexualmente por ese psicópata enfermo. Pasó la cuerda sobre mi cuello y la alzó, mi cabeza quedó hacia arriba sintiendo cómo iba atragantándome, creí por un momento que moría pero no, me giró para verme a los ojos y acariciaba mi cara con delicadeza.

Me tomó por los pechos, besaba mi cuello y simulaba estarme penetrándome, conforme seguía haciéndolo empezaba a notar su gran erección. Humedeció un poco mi vagina y me la introdujo, sentía tanta fricción en mis paredes vaginales que quedé atónita.

Se movía demasiado rápido y sus gemidos parecían una especia de gruñidos felinos, tomó nuevamente la cuerda y la amarró sobre mis manos, el resto la utilizó para rodearme el cuello e ir apretando, mi garganta empezaba a cerrarse y la visión se me iba nublando.

Llegó el punto en que ya no escuchaba sus gruñidos de excitación ni podía ya ver su horrible máscara, temblaba horridamente no dudé en que estaba por venirse en mí y entonces tomó el martillo y empezó a golpearme la cara, cabeza, cuello hasta desangrarme, realmente se le veía excitarse, lamió la sangre brotando de mi ser y consumó su deseo en devorarme parte por parte; acechante, enfermo, violador, caníbal y de un pene muy grande…


-Mapachita

martes, 18 de octubre de 2016


QUIZÁ LA ÚLTIMA TARDE
PARTE V.


Acelerada respiración podía percibirla asquerosamente en mi cara, su mano sucia acariciaba mis labios resecos y agrietados, su dedo trazaban líneas alrededor de mis ojos, nariz, boca, cabello.

Jalaba mi pelo a la vez muy suave, otras fuerte, no hice nada por moverme puesto que su fuerza era obviamente más que la mía así que solo esperé a que hiciese lo que él quisiera.

Era una especie de niño conociendo su nuevo juguete,  por un momento pensé que era algo tierno pero comenzaba a recibir su desespero. Empezó a golpearme como si me odiara o quisiera descargar la ira contra mí como si yo fuera un costal de boxeo.

Se concentró después en mis pezones, los pellizcaba, los tocaba circularmente y podía sentir un cosquilleo, los lamió hambrientamente mientras su mano sofocaba mi garganta.

Podía sentir ese pánico aterrorador, mi esfínter se contraía y mi piel se estremecía, bajó su mano hacia mi abdomen  para posteriormente adentrase en mi cavidad vaginal, me lastimaba y al contraerme sin tener lubricación generaba un ardor incómodo sin excitación.

Su cuerpo ya pesaba sobre el mío, lo perturbador era esa máscara que portaba en su cara; pasó de masturbarme a voltearme boca abajo, bajó mis bragas, se desabrochó la bragueta y ya podía sentir su miembro muy duro, grande y grueso, me penetró vía anal y gritaba de dolor, lo hacía sin tener piedad y al parecer mi dolor le excitaba aún más.

-Mapachita

sábado, 15 de octubre de 2016


QUIZÁ LA ÚLTIMA TARDE
PARTE IV.


Estaba a punto de explotar en orgasmo cuando veo su cuerpo a unos cuantos metros, es obvio que no pude concluir con lo que estaba, salgo corriendo de ese lugar tan apresuradamente como se me es posible.

No sé qué carajos estuviese pasando pero era lo de menos, tenía que deshacerme de él, tomé un tronco y pasé a esconderme detrás de un árbol y es que seguir corriendo me iba cansar más y yo ya estaba adolorida, hambrienta y harta la verdad.

Lo escucho aproximarse y me hierve la sangre, me asomo a ver qué tan lejos está y ya era demasiado cerca, su máscara era muy aterrorizante, él muy grande, vestía pantalones de mezclilla y una camisa oscura de cuadros…

De su mano colgaba una especie de martillo y en a otra una cuerda delgada. Imaginé que quería torturarme para al final sin piedad alguna y sin ningún remordimiento pasar a asesinarme, estaría loca si intentaba pelear contra él.

Sigilosamente salí de mi escondite, procurando que no me viera pero en eso fui sintiendo como él se apresuraba al caminar para poder atraparme, no quise girar mi cabeza hacia atrás, corrí y corrí… yo no quería que me tomara por la fuerza ni de ninguna otra manera pero al fin de cuenta me atrapó, jaló mi cabello, mi brazo y mis piernas dobladas y cansadas me hicieron caer.

A un abrir y cerrar los ojos él ya estaba sobre mí…

-Mapachita

jueves, 13 de octubre de 2016


QUIZÁ LA ÚLTIMA TARDE
PARTE III.



Me recosté sobre la tierra mojada no importaba si me ensuciaba más la ropa interior, estaba soñolienta, el susto ya se me había pasado y solo quería dormir un poco, durante el sueño iba escuchando ruidos desesperados…

Despierto para después sentarme, limpio mi cara con mis manos y bostezo. Enseguida me percato que ya no llevo puesto el sostén, el pánico nuevamente me posee y volteo hacia toda dirección pero no logro ver nada ni a nadie cerca, carajo, ¡No puede ser!.

Sigue estando oscuro, ni idea sobre la hora que es, me pesan los pechos por caminar apresuradamente así que mejor no corro; para generar calor me froto los pezones y los voy cubriendo con mis manos, hace mucho frío, cómo quisiera estar en mi cama lejos de todo este tormento pero la realidad es otra y apenas comienzo lo “bueno”.

Me entran ganas de orinar, rápido me bajo las bragas y me pongo en cuclillas mientras orino, el calorcito al hacerlo me hizo sentir bien y mi clítoris se endureció un poco.

Fue extraño porque me dieron ganas de masturbarme, sentía esa necesidad de tener un orgasmo pero requería estar alerta ante cualquier situación, controlé la respiración pero no me aguanté, metí mis dedos en mi vagina mientras gemía de placer y acariciaba mis pechos imaginándome que alguien más lo estaba haciendo…

-Mapachita

martes, 11 de octubre de 2016


Veía su rostro algo borroso, después desaparecía…seguía corriendo pero el cansancio era ya demasiado que preferí descansar un poco sobre un tronco algo afilado. Escurrían gotas de sangre sobre mi ojo y me ardía.

Temblaba de frío y una leve tormenta comenzó por asustarme aún más de lo que ya estaba, cerré los ojos y nuevamente aparecía su cara pero ahora no la noté borrosa, portaba una máscara y se acercaba a mí con un palo grueso en su mano.

De pronto abrí los ojos y escuché ruidos en los árboles, no sé qué o quién podría ser pero el miedo cada vez se apoderaba más de mí, seguí rápidamente mi camino.


Los recuerdos iban apareciendo; sus manos sobre mi cuello, podía sentir su acelerada y enferma respiración, de un cuerpo algo robusto y muy alto casi salido de película de terror. Me recuerdo aún vestida y la forma en qué esa cosa iba despojándome lenta pero a la vez rudamente la ropa y sus manos llenas de tierra y sudor…

-Mapachita

miércoles, 5 de octubre de 2016


Desperté tirada en el bosque y apenas comenzaba a oscurecer, tenía frío, solo vestía ropa interior y mis pezones entumecidos sobresalían desde mi transparente sostén.

Lo extraño era que no había nadie, a menos eso pensé. Me puse de pie muy temblorosamente para dirigirme lejos de ese lugar, temía que se me dificultara la huída al oscurecer más.

Caminé rápido, los árboles hacían ruido y el viento comenzaba a soplar cada vez más fuerte de lo normal. Mis pies descalzos estaban un poco sangrados, quizá las espinas eran las causantes, mis bragas no sé por qué razón se sentían húmedas, el aire me generaba una oleada de frescura en mis partes íntimas y no lo disfrutaba.

Volteaba hacia atrás como trastornada, creyendo que alguien podría estar siguiéndome para hacerme daño, infinidad de tortuosos pensamientos pasaban por mi cabeza.

No lograba ver el final del agotable y temeroso camino, el frío lo había olvidado un poco y el calor empezaba a aparecer, la respiración aumentaba entonces empecé a correr ya que algo me decía que el peligro podría aproximarse, quizá aún no era un hecho pero preferí tomar esa precaución.

No recordaba nada en el momento de que desperté pero mientras corría  pensaba en lo que me podía suceder si no lograba escapar y entonces los intermitentes recuerdos iban apareciendo cuando de pronto pude sentir nuevamente ese golpe en mi cabeza; el mismo que se interpuso con mayor impulso entre los fugaces recuerdos.

Pasé mi dedos sobre la cabeza por lo cual me encontré algo de humedad, observé mi mano y entonces pude notar un ligero sangrado, comencé a sentir que la sangre empezaba lentamente a brotar. 

-Mapachita