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martes, 24 de julio de 2018

Fantasía lésbica
PARTE II. (PARTE I)

Sentí cómo estaba humedeciéndome al imaginarme cosas que necesitaba que pasaran, entonces dejé de imaginar, volví a centrarme en su voz, a tomar el hilo de lo que platicaba, me noté interesada, asentía a lo que decía y en un momento paró de hablar, me ofreció agua y tomé su oferta. Se dirigió hacia la salida de su cuarto, observé detalladamente sus calcetas y piernas traseras.

Si tan solo fuera tan fácil de tomarla por atrás y besarle el cuello, si tan solo pudiera ser más impulsiva y jalarla del cabello, pero si hiciera eso posiblemente fracasaría en mi intento de seducirla, sería muy extraño y la asustaría, ¡Coño!, no podía parar a mis sucios pensamientos. Regresó con el agua, tomé el vaso y al pasar de los minutos, fingí que el agua se me tiraba sobre la blusa. 

Debido a lo mojado, me quité la blusa dejando al descubierto mi sostén y mi busto, ella se sonrojó y percibí su mirada sobre ellos a la vez que apartaba la mirada, ella estaba sonrojada, era más que seguro que sí le gustaba así que solo pude  sonreír apenada.

Muy en el fondo sabía que ella no se atrevería a tener algo qué ver conmigo, observé su cuerpo unos 10 segundos y entonces miré sus ojos, ambas sabíamos de la presencia de nuestra atracción, cerré la puerta con seguro y me dirigí hacia ella. La volteé y la empiné un poco, le hice el cabello hacia un lado para besarle por completo el cuello trasero, ella jadeaba, no me puso ningún “pero”, entonces seguí mi juego. 
Le besé los labios, su boca estaba húmeda y caliente, quité su indumentaria para dejarla completamente desnuda, ella temblaba, no la veía muy segura de sí pero el control ya lo tenía yo, no había vuelta atrás…  acaricié su clítoris, metí mis dedos en su vagina, estaba muy estrecha lo cual me excitó demasiado, no aguanté más y entonces bajé hacia su vulva y empecé a lamerla delicadamente, embriagándome de tu sabor vaginal. Lo estaba gozando, era algo nuevo para ella y lloraba de excitación al mismo tiempo en que gemía y me pedía más. Percibía sus contracciones vaginales, su impregnación, su energía. Subí hacia su boca, la besé durante el tiempo en que ella probaba su acuosidad sexual desde mi saliva. Estábamos completamente desnudas, tocando nuestras siluetas que hervían de pecar, de hacer lo incorrecto, de violar la moral y, sin embargo, era delicioso hacerlo. 
Acariciaba sus pechos diminutos, quería tirarla a la cama pero nos recostamos sobre el sofá, nos besamos demasiado con unas ganas incontrolables, ella estaba exageradamente extasiada, supongo que igual que yo, la crucé entre mis piernas para movernos deliberadamente y hacer que nuestros clítoris se presionaran con el ritmo  corporal, era todo un deleite, su cara empapada de sudor enrojecida por el fervor, su cabello mojado, sus pezones erectos y más la sensación de nuestras partes juntándose entre sí, era muy placentero, estaba a punto de llegar el orgasmo cuando pude sentir que ella brotaba en orgasmos y eyaculación, me puso demasiado, no dudé en dejarme ir e inundarme también, seguramente nuestros gemidos traspasaron la puerta de lo fuerte que fueron, lamí su cara para saborear su sudor y mordí sus labios para que sangraran, meramente por salvajismo y control. 


-Mapachita