Vistas de página en total

sábado, 26 de noviembre de 2016


SOY SU AMANTE
(audible/redactado)
PARTE I


PARTE II


Él me da los mejores besos ¿creen que besar es fácil?, quizá lo sea, sin embargo, no todos transmiten lo mismo y los de él me llegan hasta mojar haciéndome sentir mil cosas como por ejemplo vibraciones en mi vagina al punto de querérmelo follar. Y, ¿saben qué es lo más rico? que a pesar de que tiene esposa me doy el lujo de hacerlo. Admito que antes de conocerle me negaba a la idea de que estuviese casado pero con el paso del tiempo uno descubre muchas cosas; unas se logran aceptar mientras otras no y yo elegí tolerar. Nos vemos a escondidas, subo a su carro y tendemos a escaparnos. ¿Se oye bien, no?

Le encanta abrirme las piernas y meterme sus dedos hasta mojarlos ¡Hijo de puta, eso me excita, me calienta hasta lograr estacionarse en un lugar oscuro y pasa a recostarme en el asiento para lamer mi vulva y jugar con mi clítoris y yo me meneo, me muevo, me contraigo uff qué rico es pensarlo. Recibo el mejor sexo oral como también la más placentera masturbación. ¿Creen que porque es casado me alejaría de él? No dejas el placer de un día a la mañana ni del día que viene ni en meses. Si hay buen sexo te apegas a ello y no importa si lo que haces está mal o no lo esté;  uno solo goza sin darle a la situación algún otro interés que el hecho de coger y hacerlo más que bien, pues ¿para eso es el cuerpo, no? Para darle placer y saber a los estímulos responder.

Hay ocasiones en que él no puede ir a verme, eso de que esté casado complica a veces nuestra “relación” y sí, suelo molestarme, peleamos y aún estando molesta no se me quitan esos deseos de tirármelo y es que me excita tanto… pero me deja con las ganas, me dice que no puede porque tiene que hacer esto y aquello y pues qué puedo esperar, no me pertenece así que tengo que razonar, comprender y aceptar su rol de marido como sus responsabilidades desapegadas a mí, lo espero  aunque se me haga largo el tiempo.

Mientras trabaja me mensajea con mayor frecuencia aunque nos escribimos en sí todo el día, las conversaciones más interesantes son aquellas donde nos decimos guarradas. Me excita el que me diga lo que tiene ganas de hacerme y yo respondo con lo que deseo comerle.

¿Quieres que te la chupe?  Es lo que principalmente suelo escribirle mientras me muerdo los labios y el brillo en mi mirada aumenta, claro, porque sé que se le pone muy dura al decirle esas cosas, en cuanto lo lee me responde con esas palabrerías vulgares y sucias las cuales me prenden y fascinan, es cuando deseo tenerle al lado, encima o abajo.

Antes de dormir y en ausencia de él, veo porno. Y mientras disfruto masturbándome con esos vídeos en momentos lo imagino, fantaseo que él me está tocando, besando, estrujando y que me pone boca abajo lamiéndome la espalda y yo sintiendo su miembro que parece estar a punto de penetrarme.

¡Lo necesito ya dentro!, y puedo sentir ese orgasmo; mis paredes vaginales se contraen instantáneamente, mi vagina se moja y esos jugos se derraman hasta llegar a mi vulva. Mis dedos pueden sentir esa humedad; cómo quisiera ahora introducírtelos en tu boca y probaras del fruto que acabas de concebir con tan solo estar en mi mente; eres fantasía y también eres realidad.

Y al verte te beso con una intensidad que sé tu esposa de esa manera no te besaría porque la diferencia es que ella ya te tiene y cuando ya se posee con seguridad algo o alguien, los deseos, ganas, fuerzas disminuyen y en cambio en mí, todo eso se ve aumentando por esa falta de tenerte, es así como existe un mayor deseo y todo lo que hacemos es mucho mejor que lo que podría tener el resto.

Nos complementamos y a pesar de que el amor esté al lado de tu señora el mejor sexo lo tienes conmigo; no nos amamos pero sabemos complacernos y al placer mutuo adaptarnos.

Como mujer solitaria, tengo muchos vacíos y uno de esos me los llena el saber que él no puede dejarme, que le causo un efecto placentero y de mí no quiera alejarse; también obtengo ese mismo  efecto y más que sexo es como un estupefaciente que me da tranquilad, placer y más ganas de ti, poseerte, arañarte, controlarte, mandarte y cogerte.

Adoro su lengua recorriendo mis piernas hasta llegar a mis muslos rápidamente me resisto a aguantar más que lo que ese cosquilleo genera sobre mi más sensible piel y esas partes de mi cuerpo, gimo reaccionando a ese efecto de placer, lo haces como nadie. Tus dedos me cavan por dentro, salen, entran, jadeo, desespero y siempre termino pidiéndote que me la metas pero me haces esperar; me embistes con fuerza jalando de mi greña y saboreo la saliva de tu boca, disfruto tu palpitación, tus movimientos, la fuerza de tus brazos, pecho, labios pero más disfruto el no ser tu esposa, sino ser tu puta; ser la otra.




-Mapachita

lunes, 21 de noviembre de 2016

Mi Jefe


Imagíname con medias color piel, una blusa ligera, mis lentes y una faldita de oficina y tú detrás del escritorio con el puesto de Gerente. Entro cuestionándote si acaso gustas café pues recién comienza el día y se amerita.  Te la piensas mientras tu mirada se dirige en todo mi cuerpo observándome desde los tacones hasta la blusa que me aprieta pareciendo explotar sobre la parte de mis pechos, esos pechos que sé que deseas y que te encantaría saborear con tu húmeda y traviesa lengua. -Un café amargo, es lo que me respondes después de disfrutarme visualmente. Tú luces sexy, te menciono lo bien que te ves con esa corbata azul marino; mi favorita por cierto que me incita a quitártela y me la amarres al cuello.

En fin, voy y te traigo café tomándome la molestia de acompañarlo con una dona porque sé que tu mujer ni siquiera se levanta a hacerte de almorzar y me interesa tu bienestar. Con una sonrisa lo agradeces y me paso a retirar.

Se llega la hora para salir a comer y me invitas a pasar a tu oficina, has pedido que te lleven comida y para ser exactos, comida para dos. “Qué lindo” es lo primero que me pasa por la mente. No hablamos mucho pero nos miramos lo suficiente para saber que es claro y evidente que nos atraemos pero está mal, por eso no decimos mucho, solo disfrutamos la cercanía que tenemos por cuestiones laborales, aprovechamos ese hecho.

Me quedo horas extras porque esta tarde después de comer me lo has pedido, amablemente te he dicho que sí sin algún problema. Solo estamos nosotros dos en tu oficina y han pasado ya de las 8, tu mujer te marca por teléfono y tú contestas diciendo que es por cuestiones laborales el que no puedas presentarte a la cena de sus padres.

Por una parte me siento mal por eso pero debemos continuar con el trabajo y tengo que acercarme a ti para leer esa información en tu ordenador, la repaso varias veces e intento comprenderla mientras me das tus puntos de vista, me tomas de la cintura y me sientas sobre tus piernas, empiezas a moverme y siento tu erección en mis nalgas. Lo disfruto porque me gustas y sé que yo también te gusto.

Sabiendo que no está bien lo que está sucediendo me levanto de tus piernas para posicionarme de frente, acaricias mis piernas como si cuidaras de ellas, me besas y jalas de mi coleta, me dices lo mucho que me deseas y las ganas que tienes de follarme como a una sucia perra, te digo que eso está mal pero parece no importarte pues me pones de pie, bajas mi falda al igual que quitas tus pantalones y me subes sobre ti; me mueves, mi respiración aumenta por esas  ganas de que me penetres.

Tu pene está listo para ese momento en que bajo y es entonces donde gimo al sentirlo ya dentro.

Subo y bajo sintiéndola toda; es fantástico estar haciéndolo en tu oficina. Me acaricias los senos para después tomarme por los lados de mis piernas ayudando al movimiento de nuestros sexos, es excitante sentirte mío, me lo haces demasiado bien y te gimo al oído…



-Mapachita

domingo, 20 de noviembre de 2016

LOS HOMBRES SON DIFERENTES

Belleza masculina se posa ante mis ojos cuando lo que veo es sublime del deseo; el poseer ese hermoso cuerpo, penetrantes ojos e insaciable boca con ganas de plantarle un beso.

Y cada vez que escucho que todos los hombres son iguales es cuando me doy cuenta que las únicas iguales son aquellas que lo dicen, siguen utilizando el mismo cliché hecho en una estúpida frase que carece de realidad y no se dan la oportunidad de valorar aquellos hombres que valen hasta más que ellas. ¿Cómo es que pueden conocer a los magníficos seres masculinos cuando a lo único que le tiran son a los cabrones hijos de puta? Y esto genera que los categoricen a todos en un mismo hórrido plano. Creen que porque las han lastimado más de diez veces los siguientes lo harán hasta 20 mientras que la verdad es que quien se lastima es uno mismo y cuando se quiere estar con alguien se analizan a las personas y no se escogen solo al azar en un rápido momento. Se medita, se analiza, se aceptan las imperfecciones, se toleran ciertas actitudes, se les quiere tal y como son; pero no, intentan cambiarlos a su forma, se les priva de sus comportamientos, se les incita a la violencia aunque no parezca y como es difícil lograr adaptarlos a una forma de ser a la cual ellos no pertenecen les emana un enfermizo enojo y como realmente no son lo que ustedes “quieren” los juzgan, sin embargo, pudieron prevenirse de esa tragedia si lo que según querían en un hombre lo hubieran buscado y no tomar a cualquiera para después querer cambiarlo e implementarles lo que ustedes como mujeres desean. NO SON OBJETOS NI MUÑECOS, SON HUMANOS CON ERRORES ASÍ COMO TODOS. ¿Cuándo es que optarán por los buenos hombres?, ¿Cuándo se darán cuenta que no todos son iguales?, y, ¿Cuándo van aprender a diferenciar lo bueno de lo malo si siempre siguen eligiendo lo que les hace daño?

Culpan a todos los hombres por ser mentirosos, infieles, insensibles pero que acaso no se han preguntado el porqué los siguen eligiendo con esas mismas características que se ven a primera vista… Mujer, aprende a ver a través del hombre y no a través de lo que crees ni mucho menos de lo quieres ver.

-Mapachita

miércoles, 16 de noviembre de 2016



Mi nueva amiga

Mientras me duchaba en agua caliente pensaba en qué ponerme; el atardecer pintaba algo fresco y el ambiente un poco húmedo aún, la mañana había sido muy lluviosa y en la tarde el sol solo se había asomado unas efímeras veces.

Salí de bañarme, pasé la toalla seca por todo mi cuerpo y al final la enredé sobre mi cabeza. Mis manos cubrían de crema mis brazos, cuello, hombros, tetas, ombligo, pies y todas mis piernas.

Me dirigí hacia el cuarto desnuda ya que estaba sola y nadie podría observarme así; abrí el armario, cogí un vestido rojo quemado y una chamarra color marrón además de unas bragas que me habían regalado en mi cumpleaños; como ya saben detesto usar sostén así que este paso lo omití.

Cepillé mi cabello y medio lo sequé con la secadora, pinté mis labios rojos y salí de casa.
Vaya que hacía frío quizá era mejor si hubiera tomado unos jeans pero no me iba a regresar, iba ya un poco atrasada, sé que aún no tienen idea hacia donde me dirigía y no, no era a una cita.

Llegué a casa de una amiga que recién había conocido, me había pedido con antipación un favor y amablemente accedí. Ese día ella se quedaría sola en casa y estaba pasando por momentos muy difíciles solo quería tener compañía antes de dormir; para ello me invitó a ver una película.

Me deshice de la chamarra y pasé a ponerme cómoda, la verdad es que la película era de romance por ende sabrán que era demasiado sosa y aburrida, sin darme cuenta me quedé dormida.

Desperté y el romanticismo había por fin terminado pero no estábamos dos en la habitación, había una tercera persona la cual desconocía, pasa que me miraba de una forma muy extraña mientras besaba a mi apenas conocida amiga.

Ella se percató de que había despertado y su mirada fue algo misteriosa; no pude definir si es que el que le hubiera pillado la había apenado o lo contrario, un gusto y excitación el que yo la viera besándose con ese hombre que aparentaba una edad muy avanzada pudiendo ser hasta su padre.

Me dijo que era un amigo suyo y esperaba que no me molestase su presencia a lo que le dije no. Lo raro fue que al decírmelo no la noté muy segura de que realmente fuera un “amigo”.

Dialogaban en secreto y mejor me dirigí hacia la cocina por un vaso de agua con el permiso de ella, regresé y presencié una escena demasiada subidita de tono, él estaba sobre mi amiga besándola apasionadamente, quise irme pero pidió que me quedara. Difícilmente accedí y me senté a lado de ellos imaginando qué ocurriría.

A decir verdad el hombre no era nada feo, sí, le calculaba unos 40 años a lo mucho pero se mantenía en forma y realmente me llamaba mucho la atención pero ¡coño!, lo más seguro era que fuesen ellos ya pareja.

El cuarto estaba oscuro con la tv encendida y ya me estaba sintiendo un poco incómoda cuando él mientras la besaba pasó su mano por mi desnuda pierna. Sentí un rico cosquilleo y es que mi piel es demasiada sensible ante cualquier roce o toqueteo.

Lo miré pero él no me veía a mí, su mano empezó a subir por mis ingles hasta llegar a mi ropa interior la cual estaba ya un poco húmeda, la hizo hacia un lado y metió sus dedos, jadié sin pensarlo y mi amiga no se inmutó pues seguía besándolo.

En cuestión de segundos ya lo tenía sobre mí y me besaba, su lengua era muy alargada, seguía masturbándome, lo hacía de una forma tan deliciosa que podría disfrutarlo todo el día si fuese posible, parecía tener mucha experiencia con sus manos yo solo podía gozarlo ¿para qué pensar en mi amiga si a ella parecía no molestarle?

Quitó mi vestido y rozó mis pezones con su lengua, mi amiga acariciaba mi cabello pero yo seguía concentrada en él, no esperé más y pasé a liberarlo de esa presión en sus pantalones, era grande y el grosor no lo era tanto pero lo devoré como a un bocado. Mientras le hacía sexo oral ambos se besaban y a mí eso parecía excitarme.

Dejé de chupársela y nos comenzamos a besar, me recostó sobre la almohada y se posicionó a un lado, sentía como mi amiga me abría las piernas y comenzaba a sentir su lengua sobre mi clítoris. Sus dedos entraban y salían de mi vagina, el placer era inexplicable, gemía y en eso él mordía mis pezones lo cual intensificaba mi excitación. El placer parecía ser doble. Y lo realmente lo era.

Le pedí que me penetrara y lo hizo, sentí muy rico, mi amiga estaba a un lado  e intento meterme su lengua en la boca pero no pudo lograrlo ya que giré mi cabeza…no le molestó, lamió y besó mis pezones y él seguía dándome muy duro mientras sus dedos entraban entre mis labios para llenarlos de saliva y él poder posteriormente chuparlos.

Estaba por tener un orgasmo cuando ella logró besarme y seré sincera, su beso fue tan lleno de pasión  que mis paredes vaginales empezaron a contraerse y liberar el resultado de lo delicioso que la estaba pasando.

Él se apartó de mí y penetró a mi amiga, como yo ya había disfrutado tan solo cerré los ojos y esperé a que finalizaran su sexual acto.

Pasaron un par de semanas y llegué a dejarle un obsequio ya que me había invitado a cenar por ser el día de su cumpleaños, recuerdo que no eran muchas las personas en la sala; sus papás, dos primas, una tía y el hombre al que nos habíamos tirado aquella noche. ¿Y saben? No era su amigo, el hijo de puta era su tío.


-Mapachita 

sábado, 12 de noviembre de 2016



Noche hParte II
Bajé por tu cuerpo para poder saborearte, tu erección me provocaba a lamerte ahí abajo, en tu miembro, el cual era tamaño promedio pero muy ancho, lo tomé con mi mano izquierda masturbándolo con cuidado mientras mi lengua se encargaba de lubricarte; por cada lado, de arriba hacia abajo.

Lamí tu glande, lo succioné y pasé a bajar por todo tu miembro humedeciéndolo con mi boca, te lo chupaba como una niña disfruta de su dulce, tu mano tomaba mi cabello y alzabas mi mirada para que con la tuya se encontrara, hundías mi cabeza mientras te comía atragantándome de ti; podía sentir todo tu pene dentro de mí y esa saliva escurrir.

Acaricié mis pezones con una mirada seductora la cual sé que te encantó, posicioné tu pene entre mis pechos y empecé a masturbarlo con ellos. Cerraste los ojos y lo disfrutabas; se sentía tan calientito y duro que solo pensaba en sentarme sobre él pero debía esperar un momento más.

 Me frenaste y  me tomaste de la barbilla acercándome a ti para después besarme, me pediste quitarme toda la ropa y sin dudarlo lo hice, me ordenaste sentarme encima, abrí mis piernas para montarte y fui colocándome lentamente sobre tu pene; la humedad facilitó la entrada y me estremecí de ese placer y ganas ya acumuladas de ser penetrada.

Te di sentaditas con mucha fuerza y mis pechos resentían esas caídas, tus manos se ocupaban de mi cintura empezándome a mover con mayor rapidez y fuerza.

Gemía, sentirte dentro era una sensación muy rica, tu dedo se introducía sobre mi ano y el placer aumentaba más, lo metías y de ratitos lo sacabas, en esos momentos mi excitación era provocada a otro nivel y mis paredes vaginales se contraían.

Me bajaste al suelo desesperado pidiéndome que me hincara, te masturbaste frente a mí mientras yo me tocaba el cuerpo desnudo y con ligero sudor; mis cabellos enredados  que cubrían mis senos, terminaste dejándome salpicada de tu leche, abría la boca sacando mi lengua para soborear de ella; rica y caliente tal y como a esta gatita le gusta.

-Mapachita

miércoles, 9 de noviembre de 2016


Noche húmed
Llego a tu departamento mojada por la lluvia, entro a la sala y no estás a la vista, me dirijo hacia el baño para hacer pis, termino y paso a observarme en el espejo, luzco realmente fatal, el rímel corrido, cabello enredado y para joder mis pezones bajo la blusa marcados.

Escuchas ruidos y corres a ver quién ha entrado, claro, soy yo. Te pido disculpas por haber llegado sin avisar y sin tocar la puerta, estaba abierta y seguir bajo la lluvia no me parecía nada agradable así que decidí entrar sin antes preguntar.

Y sé que no terminamos de la mejor manera la última vez pero necesitaba refugiarme; sabes bien que le temo al resfriado y a los relámpagos si voy caminando debajo de tantos árboles.
Después de mirarte con algo de culpa y pena, te abrazo como si todo estuviera bien, como si fuéramos los grandes amigos no como los ex novios rencorosos, el resto así lo haría. Yo no. Sentí que disfrutabas abrazarme y ¿para qué mentir? Tenía ganas de verte y de abrazarte.

Me preparaste café tal y como me gusta; cargado y sin azúcar.

Tenía frío, te noté observarme justamente los pechos, no pude hacer otra cosa que sonrojarme y me preguntaste ¿Es el frío o es que estás deseosa de mí? Te respondí que había sido la lluvia y tan solo te acercaste. Quizá eras tú el de las ganas de que yo estuviera junto a ti; de igual forma no tenía problema con eso, aún podemos disfrutarnos, pensé. Dudo en que pudiese yo resistir.

Al tenerte cerca cerré los ojos sintiendo las palmas de tus manos rodeando mis pechos lentamente y sin presionarlos tanto. Disfrutaba tus caricias tan suaves ocasionando que entrase en un estado de tranquilidad y de pronto ya tenía junto a los míos tus labios. Mordiste un poco el labio inferior sin darme un beso; no aún. Ibas tan despacio y yo esperando.

Besabas mi cuello con ligero erotismo y tus dedos presionaban mis pezones, bajaste hacia ellos y por encima de la blusa los lamiste, mordiste y más los endureciste. Empecé a jadearte un poco cuando dejaste mis senos de fuera, gozabas acariciarlos y llenarnos de saliva. Volteaste a verme y fue ahí cuando decidiste besarme, tu cautela disminuyó y lo hiciste con ganas y mucha fuerza.

Te sentaste en el sofá cargándome de frente, seguiste jugando con mis pezones y moviéndome sobre tu pene que aún estaba dentro de tus pantalones. Nos seguimos besando, tu lengua en mi garganta la sentía, por el momento era solo la lengua pero después iba ser otra cosa la que me tragaría.


-Mapachita

domingo, 6 de noviembre de 2016


Fantaseo contigo...

Me caliente el imaginarte sobre mí, respirar tu aliento, embriagarme de tu cuerpo mientras disfruto lamer cada parte de ti; es rico pensar el que mis manos puedan acariciar tu espalda al momento de que me besas apasionadamente y te mueves sobre mí sin aún siquiera penetrarme ¿te excita verme a los ojos y notar ese deseo centrado solo en ti? te miro así porque me prendes demasiado y es impresionante la forma en que me pierdo en tu mirada. Te pienso y es que no dejo de imaginarme tus dedos excitándome en el momento de que tu boca juegan con mis pezones, gimo, jadeas, sudamos y nuestras ganas se intensifican. Fantaseo con que me hagas venir en un juego de lengua, dedos y besos…


-Mapachita

jueves, 3 de noviembre de 2016



La cita intrigante.

Vestía un vestidito floreado. Para facilitar la comodidad de la ropa decidí no ponerme sostén, cogí la primera tanga que vi de color rosada muy mona y con bolitas aterciopeladas.

Me percaté que si me agachaba demasiado el vestido se alzaba al punto de dejar mi culo de fuera pero ya era tarde y debía estar lista para esa cita la cual había agendado la noche anterior vía instagram.

Sí, lo sé, se escucha demasiado aterrorizante pero de antemano sabía que la persona con la que hablaba era real y vaya que tenía un cuerpo y una cara especial para poder fantasear mientras me tocaba al tener algo de ganas.

¿Una cita con él?, no podía negarme ya me urgía el tenerle cerca, tomarle, besarle y se escuchará antimoral pero ¿por qué no con él acostarme? Joder, dos meses sin intimidad con alguien, me parecía justo y para qué privarme de algo tan fascinante.

Tomé mi bolso por si sí o por si no eché dos condones. Salí de casa dispuesta a verme con ese interesante y guapo hombre. No es de asombrase, me gustan mayores y me llevaba 10 años. Además era soltero, sin hijos y su actitud realmente me prendía mucho. Para ser sincera quería follarle.

Quedamos de vernos en un bar cerca de casa, llegué y pronto lo vi, vestía un pantalón de vestir con una camisa azul marino, zapatos limpios y una sonrisa pícara y hermosa. Está de más decir que las sonrisas perfectas me obsesionan, me enamoran y con esa mirada seductora “wow”, era más de lo que en fotos aparentaba.

Lo saludé de beso y abrazo, por su puesto educadamente sin mostrarme impresionada de lo que tenía frente a mis ojos. Pude sentirme un poco excitada mientras al acercarme para saludarle me tomó con su enorme mano la espalda. Tuve que controlarme.

Tomamos un par de copas, reímos, jugamos y habíamos entrado ya en un círculo de confianza; sin pena de decir las cosas, hacer uno que otro chiste de nosotros lo que ocasionó que su mano ya pasara algo de largo.

Me posicionaba su mano sobre la mía, la colocaba en mi rodilla, en mi hombro en forma de “palmadita” pero sin mostrarse atrevido. Sus ojos me transmitían lujuria y perversión pero sus palabras eran serias y con tanto respeto que era imposible descifrarle.  

Se hizo tarde y salimos del bar. Nos despedimos enseguida pero sin querer irnos realmente. De pronto me estrujó hacia él e introdujo su lengua en mi boca, no duró más de 5 segundos. ¿Estás sola en casa? Preguntó, apresuradamente le respondí que sí y nos encarreramos para llegar a ella.

Sentía algo de mareo al tomar aire fresco, por fin llegamos, entramos y era como si hubiera metido a casa a otra persona. Su sonrisa pasó de encantadora a perversa y su mirada comenzó a observarme como si quisiera matarme, pero no se asusten, eso lo hizo verse más interesante de lo que ya era aunque todo puede esperarse.

Corrí hacia la recámara, que por cierto la había dejado desordenada, él me siguió sin pensarlo dos veces y me empujó hacia la cama cayendo boca abajo, tomo mis brazos dejándolos ambos hacia atrás mientras las sometía con su mano izquierda. Con su mano derecha acarició mis piernas desde abajo acercercándola a mi vagina pero sin llegar por completo a ella. Después apretó mi cuello y jaló mi cabello con rudeza.

¿Esto te gusta? Y gemía que sí. Mis manos empezaban por dolerme pero no me quejé, estaba disfrutando su juego. Volví a sentir sus dedos desplazándose por mis piernas y esta vez sí llegaron a su punto, hizo de lado la tanga, acarició mi clítoris el cual ya estaba duro y húmedo, lo frotó con delicadeza y pasó a meterme un dedo muy despacio, lo sacó y entonces metió los dos con más fuerza. No podía hacer otra cosa que gemir y gozar mientras lo tenía justo detrás de mí, sentía rico y quería más

Soltó mis manos y fue bajando… su lengua jugaba con mis labios vaginales y mi clítoris, sentía sus dedos dentro de mí y su lengua jugando sobre mis muslos y genitales.

Era delicioso, me dio la vuelta, me vio a los ojos y tapó bruscamente mi boca se acercó para observarme frente a frente y sonrió enfermamente. Reconozco que eso me excitó aún más. Bajó mi vestido dejando de fuera mis pechos, los acarició, besó, mordió. Me dejó totalmente desnuda al pasar los minutos.

Pasó toda su lengua por mi cara, cuello, senos, vulva, piernas, pies y él seguía todavía con ropa.

Dejó de palparme y comerme para quitarse la camisa como también dejando fuera sus pantalones y quedó en bóxers. Me besó desenfrenadamente, su pene lo sentía ya muy duro, quise sacárselo pero no dejaba que lo hiciera.

Se bajó los bóxers y dejó al descubierto su delicioso miembro, sus rodillas avanzaban hacia delante y pronto ya lo tenía en mi boca, simulaba penetrarme, lo hacía rápidamente que sentía atragantarme mientras me decía en un tono bajo “Bebé, cómetela toda”.

Después de unos minutos me sujetó del cuello intentando pasar su pene por mi cerrada garganta. La sacó de mi boca y se reacomodó, me dio tres bofetadas, me puso boca abajo para penetrarme analmente sin ni siquiera preguntarme, al principio fue muy doloroso después le agarré el gusto y él no paraba de embestirme con esa incontrolable fuerza. Me apretaba la nuca y me llenaba el oído de saliva y palabras muy sucias.

Sabía que estaba a punto de venirse porque su fuerza al tomar mi cabello iba aumentando, el cuello me lo lastimaba al ser jalada por su enorme brazo. Explotó el orgasmo, salió de mí, volteó mi cuerpo hacia él y comenzó a morderme los pechos, morder mi boca y no lo van a creer, orinó mi cara mientras sus dedos abrían mis labios, qué tipo tan enfermo. ¿Y saben qué? lo volví a ver pero eso después se los contaré.

-Mapachita

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Me masturbo
Me masturbo porque es una forma divina de encontrarse con el placer mismo, el gozo de uno, llenarse de lo maravilloso que el cuerpo nos da en vida, disfrutarnos en sofá, cama, alfombra o en la ducha.

Es una sensación que no se compara con nada ni si quiera con nadie, el acto es tan único y mágico que nos hace valorarnos, querernos y admirarnos por tan preciada y magnífica composición. Como seres vivos, ardemos en ganas y deseos. 

Tocarse es perder el miedo a lo que desconocemos pero que nos inquieta porque bien sabemos que se genera algo bueno, infinitas sensaciones en tan poco tiempo que nos basta para entrar en un estado relajado y lleno de tranquilidad, masturbarse no tiene nada de malo, al contrario; nos da satisfacción y es sano tanto físicamente como espiritualmente disfrutarlo.  

Bello éxtasis que humedece nuestras partes, lubrica por excitación, misma que nos llena y nos hace sentir vivos. Es lo bonito de nuestro ser; orgasmos que nos brinda la felicidad y liberación de un dolor que vive estresándonos e inquietándonos.

Masturbarse  es sinónimo de amor, de amor propio, amor a la anatomía del ser humano, amor a las increíbles sensaciones que son provocadas al tocarse, ese impacto espasmal y a la vez orgasmal que nos nubla la mente haciéndonos sentir drogados y sí, nos perdemos en una sobredosis de una fuerte droga con efecto placentero, un dopaje pasajero, lindo, bello, asombroso; la masturbación así la veo; fascinante para aquellos que de nuestros órganos genitales sacamos un inolvidable y plácido provecho.

Mastúrbate en amor a tu perfecto cuerpo y agradécele con orgasmos y exagerado deseo.


-Mapachita 

martes, 1 de noviembre de 2016



Vaya que solo buscaba ser tomada como vil zorra,
altas horas de la madrugada y yo con ganas
cigarro en mano y tu número apuntado en un papel de a lado.
¿Quieres venir? Pregunté en cuanto respondiste al llamado
Voy para allá  y mis ganas aumentaron.
Te esperé con una bata transparente
Y esa tanga que sé que te enloquece.
Tocaste la puerta y yo recostada sobre el sofá
Ya te esperaba, te dije ¡PASA!,
 entraste como animal, sabías que tu presa
estaba lista para devorar.
Me agarraste del cuello,
hundiendo tus largos dedos
mientras tu lengua traspasaba
toda mi cavidad bucal, estaba humedeciéndome
desesperada porque me penetraras,
no hubo juego previo,
solo la sacaste pasándola por mis labios un par de segundos
la lamí un poco y la introdujiste posteriormente en mi vagina,
solté un largo gemido y era excitante,
ser tu perrita y tú mi dueño, quien besa mis pechos,
muerde mis labios, me  coge hasta cansarse aunque a veces yo ya ni quiero
pero eso, me prende, me consume, me hace sentir útil sabiendo que soy
tu muñequita y tú mi sexual y agresivo juguete.

-Mapachita