SOY SU AMANTE
(audible/redactado)
PARTE I
PARTE II
Él me da los
mejores besos ¿creen que besar es fácil?, quizá lo sea, sin embargo, no todos
transmiten lo mismo y los de él me llegan hasta mojar haciéndome sentir mil
cosas como por ejemplo vibraciones en mi vagina al punto de querérmelo follar.
Y, ¿saben qué es lo más rico? que a pesar de que tiene esposa me doy el lujo de
hacerlo. Admito que antes de conocerle me negaba a la idea de que estuviese
casado pero con el paso del tiempo uno descubre muchas cosas; unas se logran
aceptar mientras otras no y yo elegí tolerar. Nos vemos a escondidas, subo a su
carro y tendemos a escaparnos. ¿Se oye bien, no?
Le encanta
abrirme las piernas y meterme sus dedos hasta mojarlos ¡Hijo de puta, eso me
excita, me calienta hasta lograr estacionarse en un lugar oscuro y pasa a recostarme
en el asiento para lamer mi vulva y jugar con mi clítoris y yo me meneo, me
muevo, me contraigo uff qué rico es pensarlo. Recibo el mejor sexo oral como
también la más placentera masturbación. ¿Creen que porque es casado me alejaría
de él? No dejas el placer de un día a la mañana ni del día que viene ni en
meses. Si hay buen sexo te apegas a ello y no importa si lo que haces está mal
o no lo esté; uno solo goza sin darle a
la situación algún otro interés que el hecho de coger y hacerlo más que bien,
pues ¿para eso es el cuerpo, no? Para darle placer y saber a los estímulos
responder.
Hay ocasiones en
que él no puede ir a verme, eso de que esté casado complica a veces nuestra “relación” y sí, suelo molestarme,
peleamos y aún estando molesta no se me quitan esos deseos de tirármelo y es
que me excita tanto… pero me deja con las ganas, me dice que no puede porque
tiene que hacer esto y aquello y pues qué puedo esperar, no me pertenece así
que tengo que razonar, comprender y aceptar su rol de marido como sus
responsabilidades desapegadas a mí, lo espero
aunque se me haga largo el tiempo.
Mientras trabaja
me mensajea con mayor frecuencia aunque nos escribimos en sí todo el día, las
conversaciones más interesantes son aquellas donde nos decimos guarradas. Me
excita el que me diga lo que tiene ganas de hacerme y yo respondo con lo que
deseo comerle.
¿Quieres que te
la chupe? Es lo que principalmente suelo
escribirle mientras me muerdo los labios y el brillo en mi mirada aumenta,
claro, porque sé que se le pone muy dura al decirle esas cosas, en cuanto lo
lee me responde con esas palabrerías vulgares y sucias las cuales me prenden y
fascinan, es cuando deseo tenerle al lado, encima o abajo.
Antes de dormir
y en ausencia de él, veo porno. Y mientras disfruto masturbándome con esos
vídeos en momentos lo imagino, fantaseo que él me está tocando, besando,
estrujando y que me pone boca abajo lamiéndome la espalda y yo sintiendo su
miembro que parece estar a punto de penetrarme.
¡Lo necesito ya
dentro!, y puedo sentir ese orgasmo; mis paredes vaginales se contraen
instantáneamente, mi vagina se moja y esos jugos se derraman hasta llegar a mi vulva.
Mis dedos pueden sentir esa humedad; cómo quisiera ahora introducírtelos en tu
boca y probaras del fruto que acabas de concebir con tan solo estar en mi
mente; eres fantasía y también eres realidad.
Y al verte te
beso con una intensidad que sé tu esposa de esa manera no te besaría porque la
diferencia es que ella ya te tiene y cuando ya se posee con seguridad algo o
alguien, los deseos, ganas, fuerzas disminuyen y en cambio en mí, todo eso se
ve aumentando por esa falta de tenerte, es así como existe un mayor deseo y
todo lo que hacemos es mucho mejor que lo que podría tener el resto.
Nos
complementamos y a pesar de que el amor esté al lado de tu señora el mejor sexo
lo tienes conmigo; no nos amamos pero sabemos complacernos y al placer mutuo
adaptarnos.
Como mujer
solitaria, tengo muchos vacíos y uno de esos me los llena el saber que él no
puede dejarme, que le causo un efecto placentero y de mí no quiera alejarse;
también obtengo ese mismo efecto y más
que sexo es como un estupefaciente que me da tranquilad, placer y más ganas de
ti, poseerte, arañarte, controlarte, mandarte y cogerte.
Adoro su lengua
recorriendo mis piernas hasta llegar a mis muslos rápidamente me resisto a
aguantar más que lo que ese cosquilleo genera sobre mi más sensible piel y esas
partes de mi cuerpo, gimo reaccionando a ese efecto de placer, lo haces como
nadie. Tus dedos me cavan por dentro, salen, entran, jadeo, desespero y siempre
termino pidiéndote que me la metas pero me haces esperar; me embistes con
fuerza jalando de mi greña y saboreo la saliva de tu boca, disfruto tu
palpitación, tus movimientos, la fuerza de tus brazos, pecho, labios pero más
disfruto el no ser tu esposa, sino ser tu puta; ser la otra.
-Mapachita

