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lunes, 3 de septiembre de 2018

Mi nombre es Javier y me encanta el porno…


Veía demasiada pornografía en mi tiempo libre, era excitante verle las caras a las actrices mientras eran penetradas por sus parejas, observar cada facción de ellas, escuchar cada gemido salir de sus tensas bocas y notar cómo sus pezones cambiaban de color de acuerdo a su excitación; al principio eran grandes y claros para después contraerse y oscurecerse, era ahí donde imaginaba mis dientes acechándolos, quería comerlos y percibir su textura con mi lengua y dientes.
 

Mi vecina estaba preciosa, la fantaseaba todas mis noches vistiendo lencería en tono rojo chillante, la idealizaba entre las sábanas de mi cama como también entre mis piernas haciéndome un oral, era casi de mi edad, tenía unos 42 años pero se mantenía en forma al igual que yo, intercambiábamos miradas y una que otra palabra en los pasillos del edificio, cuando compartíamos el elevador me la comía con la mirada y parecía no incomodarle, quizá porque ella sabía que era guapa y a eso uno se acostumbra.
A solas le dedicaba mis orgasmos, quería desvestirla y llenarle el cuerpo de esperma.

Me gustaba la pornografía donde podía verlas suplicar por su libertad, en donde el control lo tenía el hombre, con sus bocas cerradas sin poder hablar, siendo maltratadas como si solo se tratasen de un objeto sexual, un simple cuerpo a disposición de un hombre hambriento de lujuria, cada vez tenía más ganas de hacerlo realidad, debía tomar ya la iniciativa pero el miedo o la timidez me lo impedía.


Fue aquel 27 de Julio que por primera vez no la vi a solas, iba con una adolescente de unos 17 o 18 años, ¡vaya sorpresa! Era muy hermosa, quedé perplejo, las saludé amablemente y me la presentó como su hija, ahora iba vivir con ella. Me contó que antes era con su padre con quien vivía y no con Irene, su madre, nos despedimos y quedé satisfecho de poder saludarlas pues no tenía mucha comunicación con mi vecina pero no pude ignorarlas, lucían tan bellas y moría de ganas por probarlas, aunque fuera solo a una de ellas. Ya no sabía si era Irene o su hija quien me motivaba más para víctima de mis deseos carnales. Pasaba más tiempo masturbándome solo imaginando situaciones sexuales. Era momento de actuar.

Una noche decidí afrontar ese maldito sentimiento de ganas e ira, salí de mi habitación y me dirigí hacia casa de Irene, toqué la puerta en tres ocasiones hasta que pude ver como la puerta estaba a punto de abrirse, mi corazón palpitaba rápidamente, ya no sabía que se suponía que debería de decir, me arrepentí en ese momento pero era demasiado tarde, abrió la hija. 

Pregunté por su madre, respondió que no estaba que probablemente tardaría en regresar pero que ella le avisaría que pasé a buscarla, su carita radiaba inocencia y ternura, me la quería comer, deseaba palparla e introducirle todo mi pene sin piedad alguna. “Hoy o nunca” me dije, así que entré aceleradamente y cerré la puerta colocándole el seguro, ella gritó e intentó huir de mí pero fue en vano puesto que la alcancé a tomar del cabello, la giré hacia mi rostro y observé su miedo, me acerqué a su boca para morder sus labios tono rosado al natural, le ordené que no gritara y que hiciera todo lo que yo le fuese pidiendo porque si no me obedecía podría golpearla demasiado al grado que perdiera sus signos vitales y no era un puto juego. Lucía tan inofensiva que facilitaría las cosas, supuse inmediatamente que no me delataría ni causaría algún otro problema, le pedí fríamente se hincara mientras me desabrochaba la cremallera del pantalón, mi pene estaba realmente erecto, su mirada reflejaba temor pues sabía lo que estaba esperando de su boca, no quería hacerlo y yo moría por sentir su lengua y sus labios rodear mi glande y después comerse el resto.

Y lo hizo, era fascinante la sensación de que estuviera lamiéndome al momento en que sus lágrimas caían por sus rojizas mejillas, estaba cumpliendo mis órdenes, no porque quisiera sino porque no tenía otra opción mejor y eso me encantaba. Le pedí se dirigiera a su recámara a gatas y la seguí, entramos y la acosté sobre la alfombra, quise que siguiera devorándome. Tantas habían sido mis fantasías que debía aprovechar el momento, por segundos me preocupaba de que Irene irrumpiera en el departamento estropeando nuestro momento placentero, entonces debía apurarme y a la vez no quería.



El tiempo era un factor muy importante, sabía que era un iluso si me disponía a cumplir la mayoría de fantasías que había pasado por mi mente en mis tiempos de holgazanería en un determinado tiempo, entonces la arrojé hacia la cama, la puse de espaldas y para pronto la despojé de sus prendas como de las mías, había llegado el momento de penetrarla , entró en seco, no estaba lubricada y se notaba en la fricción y el dolor que se presentaba pero el simple hecho de saber que la estaba lastimando me provocaba más, se lo hice con lozanía y ella no paraba de quejarse y sus quejidos eran alimento para saciar mi perversidad, estaba al tope, quería eyacular, realmente no me sentía lleno, aún estaba ese vacío acechándome pero era peligroso pasar más tiempo ahí en casa de Irene, decidí terminar y me vine dentro, su vagina ardía y yo estaba perdido en ese efímero orgasmo, mismo que esta vez no había sido impulsado por una estúpida masturbación y el porno de a casi diario. Me vestí, le aconsejé se vistiera de prisa y cerrara su boca a menos que yo le pidiera se hincara entre mis piernas. Regresé a mi habitación a ducharme y a volver a fantasear, esta hambre no había aún acabado, al parecer apenas estaba por comenzar.

-Mapachita

5 comentarios:

  1. Te quedo genial, me encanta como se genera la situación.
    Oye, disculpa mi atrevimiento, podriamos en algun momento tener una charla por telefono, me gustaria platicar contigo. :)
    Saludos

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  3. Guau Corina... que buena fantasia en esta historia. Me identifica bastante con esto... yo sueño y pienso lo mismo en hacerlo pero contigo Mapachita... ojala te lo haga de la mejor manera dominandote. Sé que lo quieres y lo deseas... ojala te hable y puedas divertirme con ganas

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  4. Me agradó el relato... sigan publicando más

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