Vistas de página en total

jueves, 23 de febrero de 2017

 Telefónico
Era un chico muy atractivo con esa sonrisa encantadora y esos ojos penetrantes que generan intimidación, pero solo lo percibía en sus fotos y una que otra vez que charlamos por webcam, éramos una especie de novios pero solo virtualmente, fueron 3 meses en los que mantuvimos nuestra relación así, era algo estresante no poderle ver ni tocar así que decidíamos comunicarnos por teléfono y mantener una conversación sexual para hacerlo más placentero y no aburrirnos con lo que ya era muy cotidiano hacer. La primera vez eran las 12 de la madrugada, sonó mi celular y respondí al saber que era él, lo primero que dijo fue que le gustaría tenerme sobre sus piernas mientras me acariciaba mi trasero, sentí como mi piel se estremecía al escucharle con su voz gruesa y una ligera seducción en ella, le contesté que igual a mí, que me encantaría estar sobre él para movérmele encima y poder sentir su erección lista para penetrarme lo cual sé le encantaría. Me decía lo duro que la tenía y que empezaba por masturbarse con mi voz y con lo que le estaba comentando, que estaba desesperado por tomarme de la coleta y lamerme mis labios mientras me bajaba los pantalones y desabrochaba mi camisa con su mano para dejar salir mis pechos y pegarlos junto al suyo ya sin su playera puesta, sentir mis pezones para después chuparlos con fuerza y meterme sus dedos provocándome largos gemidos para al final pedirle, rogarle, suplicarle me la metiera. Sinceramente yo me encontraba ya humedecida, excitada y con ganas de que eso en realidad pasara. Le dije que no aguantaba ya las ganas de chuparle su pene de principio a fin, de acariciarla con mis manos y pasarle mi lengua lubricándola para sentarme en ella y tener el mejor sexo con él hasta cansarnos, hasta que no tuviéramos más fuerza y termináramos la noche desnudos, satisfechos y juntos. Al decirnos todo eso era obvio que nos masturbábamos y continuábamos diciéndonos guarradas hasta alcanzar el orgasmo, era tan rico, tan placentero y aumentaban las ganas de poder encontrarnos en la calle e irnos a un hotel para hacer todas esas fantasías realidad. Esas llamadas las hacíamos casi todas las noches, un Domingo en la tarde me marcó diciéndome que imaginara que me tenía sometida, con los ojos vendados al igual que mis manos y cinta sobre mi boca, hizo que me acostara boca abajo porque iba a penetrarme por atrás, que me iba doler pero al fin de cuenta no era yo quien decidía sino él así que debía obedecerle y encontrarle agrado a lo todo lo que me hiciese, mientras me decía esas palabras yo comenzaba a introducirme un dedo sobre mi ano y con la otra mano hacía un hueco entre la cama y mi vientre bajo para tocar mi clítoris puesto que seguía boca abajo. ¿Te está gustando?, me preguntaba y le decía que sí, dijo que me preparara porque esa era solo la puntita... Al pasar unos 15 minutos más terminamos la llamada, en realidad no había alcanzado el orgasmo por más excitada que me sentía, y bueno entonces decidí mandarle un mensaje a mi novio a quien le había abandonado ya pero sin romper por completo y me respondió muy amablemente, le invité a casa y en una hora ya estábamos metidos en la cama, me desnudé y le quité su ropa para besarle el pecho, su cuello y hacerle sexo oral, sus manos manoseaban mi entrepierna y me recargó sobre el buró para darme duro, estaba gimiendo y lo estaba disfrutando exageradamente, mis ganas ya eran demasiadas y mi novio lo estaba haciendo tan rico que me dejé ir y después él lo hizo dentro de mí.


-Mapachita

sábado, 18 de febrero de 2017


¿Orgía?

Ana e Isabella, amigas de tiempo atrás solían platicarse todo; con quién estaban saliendo, a quién usaban, querían y a quiénes no amaban. Por su puesto, apoyándose entre ellas, a ambas les gustaba salir con chicos y tener sexo sin compromiso de por medio. Al fin unas simples jóvenes de 17 años experimentando todo lo que tuviera que ver con el placer. Un fin de semana planeron rentar una cabaña, lugar que les quedaba a un par de horas de su ciudad. Invitaron a tres amigos varones un poco mayores que ellas. Rubén de 22, Sebastián de 30 e Ignacio de apenas 20 años, los tres muy guapos y altos. Era obvio que no solo tendrían una normal convivencia sino diversión sexual a la cual estaban ya acostumbradas. Se llegó el día y salieron rumbo a ese lugar, era hermoso, hacía sol, el césped le daba una vista acogedora para poder sentarse afuera y platicar, la cabaña era pequeña pero perfecta para ellos 5, a lo lejos quedaba un lago donde las garzas posaban por ratos. La noche trajo consigo un rico fresco y después de haber pasado la tarde afuera decidieron meterse sin ganas de prender fogata al aire libre como normalmente se acostumbra a hacer en un lugar así. Prepararon la cena y decidieron embriagarse. Isabella se propasó con la bebida que empezó a insinuársele a Sebastián, que era el varón de mayor edad y este, sin importar lo joven que era se la llevó a una recámara donde le quitó la ropa para comenzar a masturbarla mientras Isabella gozaba de los dedos de su compañero, Sebastián le mordía sus delicados pezones y en eso se escucharon risas puesto que Ana estaba por entrar con los otros dos chicos a la misma habitación. Rubén le alzaba el vestido a Ana e Ignacio tocaba sus pechos por debajo del sostén y la chica no paraba de reír. Isabella los ignoró y siguió en lo suyo… le abrió sus piernas a Sebastián mientras se recostaba en la cama para que le hiciera sexo oral a lo que el chico respondió y empezó a mordisquear con sus labios el clítoris y pasar su lengua por toda su vulva que ya estaba muy mojada como respuesta a la excitación provocada. Mientras tanto Ana se encontraba sobre Ignacio besándolo sobre el sofá y Rubén le mordía la espalda y el cuello. Isabella estaba por llegar al orgasmo mediante esa lengua que hacía maravillas con sus genitales y lo explotó en la cara de Sebastián quien disfrutó de los fluidos los cuales le pertenecían, los lamió y saboreó alimentando más su ego. Su pene estaba tan duro que se dirigió con Ana que ya estaba sentada y se lo introdujo en su boca para que le hiciera una felación a lo que ella accedió excitada pues anteriormente Rubén le estuvo metiendo sus dedos en la vagina e Ignacio jugaba con su ano. Ana le succionaba su miembro el cual era muy grueso y la saliva que caía la utilizaba para masajearle los testículos a Sebastián quien no quiso eyacularle la boca que mejor se apartó para ir ahora con Isabella a quien los otros dos varones ya la estaban acariciando por todo su delicioso cuerpo, los apartó para ponerla boca abajo y metérsela por la parte trasera, Isabella lanzó un grito desgarrador que después pasó a ser solo gemidos de placer, no pasó de 3 minutos para que Sebastián eyaculara dentro de ella, la había traído mucho tiempo tan dura que solo quería tener el orgasmo y ya. Ignacio penetró a Ana mientras esta estaba en el suelo como animal de 4 patas, por otra parte Rubén estaba recibiendo de ella un placentero oral, se la infiltraba hasta la garganta con rápidos movimientos de sacar y meter… Sebastián estaba listo para un segundo round e Isabella empezaba a masturbarlo y lamiéndosela de vez en cuando, se posó sobre él generando esa fricción de su clítoris con su pene sin que hubiese penetración, que por cierto son de las cosas más deliciosas. Ignacio terminó en la vagina de Ana y ahora se encontraba masturbando a Isabella al momento en que Sebastían la atragantaba con su miembro, Rubén estaba teniendo sexo anal con Ana; esa puberta con cara de mustia que nadie lejano a ella se imaginaría cómo estaba gozando de ese sexo como toda una guarrilla.  Rubén se dejó venir sobre sus nalgas, dejándola salpicada de su semen. Pasaron los minutos y ya todos se encontraban extasiados, unos sentados en el sofá y otros en la cama. Siguieron bebiendo fascinados por todo lo que había sucedido, Ana e Isabella estaban tan felices, ebrias y satisfechas que sin pensarlo comenzaron a besarse jugueteando con sus lenguas y acariciándose sus partes íntimas, Ignacio sintió rápido su erección ante esa imagen que a cualquiera hombre le excitaría y estas al darse cuenta de eso comenzaron a acariciar su pene mientras lo lamían de lado a lado y lo pasaban por dentro de sus bocas mirándose entre ellas para después dirigirle la vista hacia él, quien se encontraba embelesado por el deleite que le estaban generando en sus genitales y los otros dos chicos se quedaron dormidos por lo cual se perdieron de lo que pronto se convertiría en un trío.



                                                                                                                              -Mapachita

  

viernes, 10 de febrero de 2017

Julia, de cabello castaño oscuro deseaba con incontrolables ganas a su mejor amiga, Carlota, una chica rubia, con divina boca y una piel demasiado suave, ambas jóvenes esperando a su príncipe azul sin saber que eran una para la otra sin decirse nada aún. Fue en la madrugada cuando sonó el teléfono a lo cual contestó Julia, era su amiga Carlota quien llamaba con un tono de tristeza porque había peleado con papá, no quería estar esa noche en su casa y como vivían muy cerca le pidió poder dormir en su recámara, la respuesta al favor era obvia, así que esa noche la pasaron juntas, quizá como siempre lo habían soñado; envueltas en deseo, porque infinidad de ocasiones ya habían compartido cama pero limitadas conforme a su amistad, no para amarse, no para acariciarse ni mucho menos pecar. Pero esta vez, todo se tornó diferente dejándose llevar.

Al verse se abrazaron, Julia quería consolarla mientras Carlota solo lloraba contándole lo mal que se encontraba después de esa discusión en casa y en un abrir y cerrar de ojos sus labios estaban completamente juntos, besándose suavemente solo intercambiando un poco de saliva, al darse cuenta de lo que habían hecho se separaron pero Julia no quería muy bien dejar de besarla mientras le acariciaba los pezones sobre esa blusa rosada especialmente para dormir. Carlota le dijo que no estaba bien, que eran amigas y jamás iba a pasar de eso, que tenían que encontrar a un chico y no una chica como pareja, Julia pareció darle la razón, pero ella no era tan tímida como lo era Carlota pero le hizo creer que aceptaba su posición y que era mejor acostarse para tener fuerzas el día de mañana. Se taparon bajo las sábanas para ya dormir. Al pasar aproximadamente 10 minutos, la mano de Julia acarició la pierna de Carlota quien aún no conciliaba el sueño pero hacía la que ya dormía, no se movió entonces la siguió tocando hasta llegar a su vulva una vez que se introdujo debajo de sus pantis, masajeaba su clítoris hasta que notó su humedad y con sus dedos se infiltró en su vagina, Carlota no pudo seguir haciéndose la dormida y gemía de ese placer que Julia le provocaba, volteó a verla cara a cara y sacando su lengua la pasó por su boca que hambrienta la recibió con tal lujuria y desesperación que aguardó durante tanto tiempo. Se besaban y en cuanto más lo hacían más deseaban de poseerse. Julia hizo de lado la tanguita de su compañera para poder lamer esos labios rosados de su vagina para continuar con la introducción de su lengua dentro de su presa, lo que provocó que ambas se calentaran como nunca les había sucedido ya que eran vírgenes. Carlota se colocó sobre ella moviéndose con tal precisión para que sus clítoris se frotaran entre ellos, se encontraban fascinadas por esas sensaciones en sus cuerpos que se despojaron de sus prendas para seguir friccionándose hasta que alcanzaron el orgasmo comiéndose sus bocas y deleitándose de su saliva, sus vaginas se mojaron segundo a segundo después de sentir sus clítoris hinchados por los roces provocados percibiendo como sus paredes vaginales se contraían como producto de su clímax... 

-Mapachita



domingo, 5 de febrero de 2017



Soy Maggy, ¿Recuerdan que perdí la virginidad con mi tío?, no fue la única vez que él me tocó y me penetró, hubo más ocasiones, fui agarrándole gusto, he de decir que después de la primera ocasión, estuve algo atemorizada por la razón de que sabía que volvería a pasar y es que me dejó adolorida, no era para que utilizara tanto fuerza a sabiendas de mi situación virginal y la edad que tenía y que aún sigo teniendo.

Ese día no fui a clases, cuando mi tío terminó de eyacularme dentro me puso la ropa y me ordenó tomar un baño caliente. Tuve que ducharme otra vez y mi mente estaba perdida mientras el agua cubría mi piel, es difícil afrontar el hecho de haber actuado mal y haber pasado a otro nivel de mi vida; ya no era virgen y no sabía si me había gustado puesto que sentía un dolor entre mis piernas pero aún así me excitaba el que lo hiciese con alguien mucho mayor. Sus caricias y su lengua en mis recuerdos hacían estremecerme, me sentía a la vez ya endiosada con él pero no obstante con ese remordimiento que quita la paz en nuestro ser.

Después de quitar la espuma sobre mi cara que generaba el champú de coco, escuché abrirse la puerta, era él, me asusté al notarlo sin ropa, su pene estaba en reposo y su mirada se enfocaba en mis pechos que aún estaban en desarrollo… se situó frente a mí, me besó la nariz preguntándome si estaba bien a lo cual le respondí que sí.

Se acercó a mi oído, comenzó a susurrarme palabras algo sucias, no estaba acostumbrada por lo que me quedé callada, me cubrí los pechos, agaché la vista porque me sentía avergonzada, su mano levantó mi barbilla y me dijo que no tuviera miedo, que no me haría daño, que  él solo quería hacerme sentir bien, mencionó que a mi edad era el tiempo perfecto para conocer lo bello que era el sexo y mejor aún que con un familiar, así todo podía quedar en confianza y con una garantía de que no sufriría por un hombre ajeno a mí, que él me cuidaría llevándome a experiencias jamás vividas. Terminó con un “Te va gustar, nena, solo déjate llevar.”

Sus manos palparon mis nalgas y su pecho cubrían los míos, el roce endureció mis pezones lo cual mi tío pronto notó, eso le excitó. Comenzó a lamerme el cuello y pasar sus dedos en esa línea que separa mi trasero, me besaba con placer cuando sentí su dedo meterse en mi ano, jadié con un respingo.

No puedo describir con exactitud lo que sentía en ese momento, no esperaba la verdad que me penetrara con su dedo y mucho menos en mi ano, sentí ardor pero a la vez muy rico pero lo que ayudaba a que me excitara era su erección. Gustarle a alguien siempre fue mi deseo, aunque jamás pensé que eso pasaría con mi tío pero por azares del destino nos encontrábamos ambos ahí, recibiendo una ducha pegado uno al otro, la inocencia que había en mí se había esfumado para ahora tener ese cosquilleo en mis partes íntimas. Él seguía metiendo  y sacando su dedo, vaya que ardíamos en deseo.

-¿Te gusta, pequeña?, hice caso omiso y su otra mano me apretó el cuello pidiéndome le mirara a los ojos y respondiera. Su dedo seguía adentrándose en mí y no podía dejar de gemirle mientras lo veía. Confesé lo excitada que estaba y más al sentirle su pene crecer, era una delicia sentirlo cerca de mi clítoris y esa presión que me estaba dando mucho placer sin siquiera ser embestida por él. Estaba enloqueciendo de ganas y de que me hiciera otra vez mujer.

Más no sería ese el momento, necesitaba reposo, eso fue lo que me dijo después de que me sacara su dedo, me dejó con ganas pero igual y estaba bien, quería solo dormir y se me pasara luego ese malestar físico y emocional, por lo que no le rogué que lo hiciera, le di toda la razón, ya habría otra ocasión o quizá no, era algo que aún era incierto y más por la situación en la que nos encontrábamos, no era correcto pero me hice a su idea; él me protegería por ser su sobrina.

Me tomó la mano y la colocó sobre sus genitales, quiso que lo masturbara, lo hice, no sabía bien  cómo hacerlo pero lo intenté, deslizaba mi mano por todo su pene, de atrás hacia adelante y de adelante hacia atrás, podía sentir sus venas pronunciadas. Noté como lo disfrutaba pero ya me había cansado en ese momento me hincó y no dejó que lo siguiera haciendo, empezó a masturbarse y me lo pasó sobre mis labios para después introducirlo dentro de mi boca lo cual me provocó arqueadas al metérmelo hasta la garganta, la sacó para seguirse tocándola apuntándola hacia mi rosto y cerré los ojos al sentir las primeras salpicadas de su esperma sobre mi cara.


-Mapachita


viernes, 3 de febrero de 2017

Maggy

Ella era muy tímida, cursaba apenas segundo de preparatoria, no tenía amigos ni siquiera un novio con quien pasar tiempo libre e intercambiar caricias, no era que no quisiera, era normal que se sintiera atraída ya por los hombres, sin embargo, le era imposible atreverse a entablar una comunicación con ellos, les miraba de lejos y deseaba mínimo tomarles de la mano, caminar por la calle, el bosque, el parque o simplemente tener una tarde echados en la cama disfrutando de una película o lo bello que sería el mirarse entre ellos. Deseos tan lejanos a convertirse en una realidad, bien sabía que sus fantasías no sucederían. Llegaba a casa para hacer sus tareas de la escuela, comía y salía a dar una vuelta al parque cercano a su casa, a veces solo caminaba dando círculos, otras ocasiones le apetecía sentarse en una banca a reflexionar sobre su aburrida vida o ver a la gente pasar.

Un martes al salir de casa e ir hacia esa banca que frecuentaba, notó como una pareja disfrutaba de su amor, al principio solo eran besos muy suaves y románticos, pero su pasión fue aumentando, sus lenguas se enlazaban con demasiada fuerza y las manos del chico acariciaban la entrepierna de su novia. Fue ahí donde la niña tierna y solitaria deseó con demasiadas ganas poder probar un poco de eso. Se marchó de ahí con la mente inquieta.

Al día siguiente se despertó justo al sonar el despertador, al sentir húmeda su vagina se sorprendió así que decidió pasar sus dedos entre sus piernas para asegurarse de aquello que no podía aún creer. Efectivamente, estaba mojada. Se le vinieron recuerdos de lo soñado y suspiró excitada.

La mañana estaba un poco fría, se desnudó para darse una ducha y al salir del baño con la toalla enredada a su cuerpo notó como su tío el cual le llevaba 20 años más, la miraba con ojos de lujuria desde la sala. Ella quitó la mirada sobre él y huyó rápido a su recámara en donde el uniforme le esperaba sobre la cama, su falda de cuadros, camisa, ropa interior y unas blancas calcetas. En la cocina le aguardaba el almuerzo, apenada saludó a su tío sin dirigirle la vista, no había un vínculo estrecho puesto que llevaban años sin verse y justamente ese amanecer él recién llegaba a casa de su hermana para saludarla y pedirle el poder quedarse en su vivienda durante unos días mientras encontraba un apartamento para vivir.

Poco antes de terminar el almuerzo, la madre de Maggy le pidió al tío llevar a su sobrina a la escuela, ya que iba apurada hacia su trabajo y tenía que irse ya. Aceptó con tal amabilidad que la mamá se fue tranquila.

Maggy pasó al baño para cepillarse los dientes y al salir no se percató que su falda se había quedado atrapada entre sus bragas por el lado trasero. Pasó a tomar su mochila y en eso su tío entró y con su mano derecha la agarró por atrás para acomodarle su uniforme. La piel se le erizó y al voltearse asustada, su tío la tomó de su espalda acercándola hacia él, Maggy podía sentir la erección de su tío y solo le dijo, -No…, con un tono de inocencia y temor.

Intentó separarse de él por el hecho de que era su familia y estaba incorrecto acceder a sus perversiones pero él era mucho más fuerte que ella. Le levantó la faldita del uniforme y sobre su ropa interior pasó sus dedos para excitarla, lo cual logró, le pasó la lengua por su carita de niña inocente y al momento de que la besó sus dedos entraron en su vagina, gimió con un poco de dolor a pesar de que ya estaba lubricada, jamás le habían introducido nada ni acariciado sus partes, Maggy era virgen como era de suponerse y era el momento de cambiar eso.

Se besaron hasta que sus labios se cansaron. Cómo le excitaba al tío meterle a su sobrina toda la lengua acariciándole su cuerpo de apenas 14 años, estaba más duro de lo normal. Maggy realmente estaba gozando ese momento pues eran sensaciones nuevas para ella, él la desnudó por completo para después hincarla y hacerla lamer su grande miembro con una nula experiencia. Parecía atragantarse pero seguía obedeciendo conforme al movimiento de la pesada mano sobre su cabellera.

Su tío la agarró con fuerza para besarla nuevamente y rozar con sus dientes esos pequeños pezones erectos, bajó hacia su vulva y se embriagó de esos fluidos vaginales de su sobrina, no pasó más tiempo para que por primera vez penetraran a la dulce Maggy. Le abrió sus piernas para meterle su pene, el cual estaba ya muy erecto, tardó en entrar y ella gemía de placer al sentir tanta fricción dentro de su vagina que comenzaba a abrirse permitiendo el paso de un miembro muy grueso. Intentó hacerlo muy despacio pero una vez que le entró todo, se volvió agresivo hasta hacerla sangrar;  no era solo un himen roto sino también heridas; grietas que tardaron un par de días en sanar.

Y en el instante en que sentía terminar, le dio con más fuerza eyaculando dentro de ella.


-Mapachita