Vistas de página en total

viernes, 10 de febrero de 2017

Julia, de cabello castaño oscuro deseaba con incontrolables ganas a su mejor amiga, Carlota, una chica rubia, con divina boca y una piel demasiado suave, ambas jóvenes esperando a su príncipe azul sin saber que eran una para la otra sin decirse nada aún. Fue en la madrugada cuando sonó el teléfono a lo cual contestó Julia, era su amiga Carlota quien llamaba con un tono de tristeza porque había peleado con papá, no quería estar esa noche en su casa y como vivían muy cerca le pidió poder dormir en su recámara, la respuesta al favor era obvia, así que esa noche la pasaron juntas, quizá como siempre lo habían soñado; envueltas en deseo, porque infinidad de ocasiones ya habían compartido cama pero limitadas conforme a su amistad, no para amarse, no para acariciarse ni mucho menos pecar. Pero esta vez, todo se tornó diferente dejándose llevar.

Al verse se abrazaron, Julia quería consolarla mientras Carlota solo lloraba contándole lo mal que se encontraba después de esa discusión en casa y en un abrir y cerrar de ojos sus labios estaban completamente juntos, besándose suavemente solo intercambiando un poco de saliva, al darse cuenta de lo que habían hecho se separaron pero Julia no quería muy bien dejar de besarla mientras le acariciaba los pezones sobre esa blusa rosada especialmente para dormir. Carlota le dijo que no estaba bien, que eran amigas y jamás iba a pasar de eso, que tenían que encontrar a un chico y no una chica como pareja, Julia pareció darle la razón, pero ella no era tan tímida como lo era Carlota pero le hizo creer que aceptaba su posición y que era mejor acostarse para tener fuerzas el día de mañana. Se taparon bajo las sábanas para ya dormir. Al pasar aproximadamente 10 minutos, la mano de Julia acarició la pierna de Carlota quien aún no conciliaba el sueño pero hacía la que ya dormía, no se movió entonces la siguió tocando hasta llegar a su vulva una vez que se introdujo debajo de sus pantis, masajeaba su clítoris hasta que notó su humedad y con sus dedos se infiltró en su vagina, Carlota no pudo seguir haciéndose la dormida y gemía de ese placer que Julia le provocaba, volteó a verla cara a cara y sacando su lengua la pasó por su boca que hambrienta la recibió con tal lujuria y desesperación que aguardó durante tanto tiempo. Se besaban y en cuanto más lo hacían más deseaban de poseerse. Julia hizo de lado la tanguita de su compañera para poder lamer esos labios rosados de su vagina para continuar con la introducción de su lengua dentro de su presa, lo que provocó que ambas se calentaran como nunca les había sucedido ya que eran vírgenes. Carlota se colocó sobre ella moviéndose con tal precisión para que sus clítoris se frotaran entre ellos, se encontraban fascinadas por esas sensaciones en sus cuerpos que se despojaron de sus prendas para seguir friccionándose hasta que alcanzaron el orgasmo comiéndose sus bocas y deleitándose de su saliva, sus vaginas se mojaron segundo a segundo después de sentir sus clítoris hinchados por los roces provocados percibiendo como sus paredes vaginales se contraían como producto de su clímax... 

-Mapachita



1 comentario:

  1. Por favor escribe un relato de masurbación femenina intensa

    ResponderEliminar