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miércoles, 26 de julio de 2017

...No les he escrito por cuestiones emocionales.



No seré lo que busques ni tú lo que yo necesite.

lunes, 10 de julio de 2017


Ella se veía demasiado sexy, la blusa le entallaba a la perfección su cuerpo de diosa. Me agradaba mirarla en todo instante, siempre le encontraba un nuevo aspecto que terminaba por encantarme aún más de lo que ya me gustaba. Sabía que ella también encontraba en mí esa atracción pasional y lo sabía por sus miradas, poses y por sus coqueteos indirectos. Eso hacía sentirme segura, el saber que no tendría problema alguno de poseerla.

Durante la ducha fantaseaba con ella, el solo imaginar que le introducía mi lengua en su boca me estremecía, necesitaba probarla y hacerla mía. Entonces era así como la veía en mis sueños mientras caía el agua de la regadera, aparecía ella junto a mí, su cabello mojado, su sonrisa pícara y esos labios que comenzaban por devorar todo de mí, parecía tan real pero despertaba y lo único verdadero era el orgasmo que mi cuerpo desprendía de tan rico sueño.
Llegó el momento de de hablarle, me le acerqué y sin tantos rodeos la invité a mi casa, sabía las intenciones, no es que no fuera tonta, sino que yo había sido muy obvia al igual que ella. Y ahí estaba, en mi recámara con esa cara de traviesa que tanto me excitaba, la pasé al baño y quité su indumentaria mientras la besaba, metí mi mano en sus bragas para presionarle su clítoris y medio meterle mis dedos en su vagina, su vulva estaba mojada de tan caliente que mis dedos la ponían. Nuestros pezones rozaron y la energía aumentaba entre nosotras, sus labios ardían y los míos querían seguir probándola, estaba deliciosa como lo había deducido. Nos recostamos en mi cama sin ropa alguna, los besos no paraban, nuestros cuerpos hervían de lujuria y deseos, moría por enlazarme a ella y sentir mi clítoris contra el suyo, sería una sensación perfecta. Lo hicimos, coloqué mis piernas justamente como deberían para estimular mi clítoris como ella el suyo, sus jadeos eran impresionantes para mi oído.

Sentía que mi cuerpo perdía el control, mi sangre bombeaba y pude tener el orgasmo, lo alcancé antes que ella lo tuviera y al notarme extasiada lo tuvo con una fuerza espectacular, sudaba de satisfacción y gemía como ramera. Qué rica nena. No quería que aún terminara lo nuestro, pasé a sentarla tiempo después para enloquecerme con su vagina, la masturbé deliciosamente, la saboreé desde el cuello hasta sus pechos sin que mis dedos dejaran de moverse dentro de ella. Olía a puta y eso me encantó, sus fluidos recorrían su vulva y entre más jadeaba menos paraba de jugar con sus partes íntimas hasta que un orgasmo más se apoderó de su cuerpo, lucía en un colapso sexual, su mirada perdida, sus piernas tiesas y después sin fuerzas y con un último respiro, entonces, la besé intensamente. 

-Mapachita

martes, 4 de julio de 2017

...
Déjame bajarte la cremallera del pantalón, lo noto ajustado a tus partes, quiero liberarte de lo que tanto deseo para llenarla de besos , de saliva y frotarla con mis pequeñas manos. Quiero sentir su calor, su delicadeza y lo duro que se transforma a mi tacto, a mis movimientos, a mi boca.  La quiero sentir en mi cara, bendita suavidad y maligna la adicción que me lleva a necesitarla tanto; por todo mi cuerpo, por cada uno de mis orificios, me encanta poseerla y hacer con ella lo que me plazca, comerla, acariciarla, sumirla dentro de mí cuantas veces puedas y yo quiera.


La introduces en mi vagina y contraigo mis músculos para adaptarla mejor en mí, me hierve la piel y pido más, más fuerza, más metidas y es que me encanta, me vuelve loca, me droga, me excita, y esa mirada tuya me hipnotiza, el placer de ver que me fornicas me eleva a otros niveles, aumenta mi atracción, mi lívido, mis ganas y de todo lo que mi cuerpo desprende y de ti precisa.

Moja mi cara de tu esperma, deja que tu semilla encharque mi cara, antes de que me eyacules miraré tu rostro, después, cerraré mis ojos y sentiré lo caliente de tu semen, mi lengua saboreará de tus secreciones, me saciará la sed degustándote, lamiéndote, saboreándote. 



-Mapachita

sábado, 1 de julio de 2017


Parte II.
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Román me embestía fuertemente y mis gemidos pasaban a ser gritos, cada vez que entraba su miembro en mi vagina, mi rostro describía dolor, temor, placer y confusión. Le pedía que se retirara, que no siguiera más pero eso le excitaba y continuaba haciéndome suya. Mis genitales desprendían calor, pulsaciones; algo de ardor. Desperté acelerada, mi corazón palpitaba precipitadamente y mis genitales seguían en su estado de excitación, había sido otro sueño más.

Tenía 2 llamas perdidas, eran de Lucero, le regresé la llamada, duramos como 5 minutos platicando, me marcaba porque me había conseguido una cita con un conocido de uno de sus novios. No tenía nada por hacer el siguiente día por lo que no le puse peros. Pero el hecho de imaginarme lo que había ocurrido con Gerardo aquella noche de alcohol me generaba nervios, no quería que esta cita llegara demasiado lejos porque no me sentía preparada por más que tuviera deseos pecaminosos. Quizá estaba exagerando pues solo sería una cita normal no era de que me fuera a prostituir la tarde siguiente. ¿Y si era feo?, miles de preguntas me venían a la cabeza.  

El día acabó, era ya la hora de vestirme para esperar a ese chico que Lucero había enviado a la casa y cuando por fin llegó, noté que no era de mi edad, sin embargo, no era tan viejo, además de que lucía muy pulcro y educado. Fuimos a comer, estuvimos riendo, contando chistes y conociéndonos, por supuesto. Me levanté para ir al baño y, ¡Oh, sorpresa!, me topé a Román, después de que pasaron días sin verlo, lo vi y fue tan cerca de mí, fue emocionante, tanto como para dejarme inmóvil. Me sonrió sutilmente a lo cual le respondí de igual forma, solo que más torpe. Entré al sanitario y miré fijamente el espejo, ahí lucía yo, con un vestido hermoso, cabello ondulado y ojos penetrantes, sonrojada por el momento que recién había pasado justamente afuera. Entré a orinar y al cerrar los ojos la piel se me estremeció, era imposible controlar todas las ganas que sentía por él, por experimentar, por conocer lo delicioso que se suponía que era el sexo pero él era inalcanzable.

Regresé a la mesa menos excitada y mi dialogo se volvió más soso de lo normal, mi acompañante, nombrado Everardo notó el cambio y decidió pagar la cuenta y llevarme a casa, durante el camino su mano acariciaba mi pierna, realmente es excitante el cosquilleo que se percibe pero me la quitaba de encima, aunque quería, debía abstenerme ante sus encantos y mis deseos. Al llegar y abrirme la puerta del auto para que bajara, se dispuso a retenerme sobre el lado de la puerta ya cerrada, queriendo probar mis labios y sus manos palpar todo mi cuerpo, su lengua era un torbellino en mi boca, me acarició sobre mis bragas, después las apartó y jugó con mi clítoris, sentía realmente rico, me estaba enloqueciendo con su perfecta manera de acariciarme, me zafé de él para que no prosiguiéramos a lo que tanto tenía ganas pero que evitaba y me arrastró hacia él, abrió la puerta del carro y me sentó, despegó mis piernas y hundió su cabeza en mí, la saliva inundaba mi vulva, me dejé llevar, pude disfrutar del oral que me estaba brindando, quería desprenderme de mi ropa y montarme sobre él, hacerlo delicioso sobre el auto pero no pasó de solo un oral. Dormí esa noche con una sonrisa en mi rostro, había avanzado ya un paso y los sueños con Román aún estaban presentes.

-Mapachita