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domingo, 15 de octubre de 2017

Él dormía, descansaba de un largo día de trabajo, habían pasado como unas seis horas aproximadamente y el sol se encontraba cerca de su total desaparición para dar lugar a la oscuridad. Los rayos se colaban por la persiana mal acomodada, su piel era sol, calor y deseo, deseo que me atraía a tocarle y hacerle gruñir entre sueños.  

Tenía ganas de tenerlo por completo así que me acerqué, toqué su entrepierna y qué maravilla de su gran sexo, estaba fuerte y erecto, seguí tocándolo hasta sentir cada vena y mi impulso aumentaba, solo quería sacársela de su ropa interior para verla y seguir acariciándola, al tenerla ya desnuda en mi mano comencé a agitarla un poco, meneándosela para ver si despertaba excitado o siquiera manipular sus sueños y me viera en ellos masturbándolo excitada. La sujete desde el tronco mientras me subía a la cama abriendo las piernas echando la cabeza hacia abajo frente a su pene; primero pasé mi lengua alrededor de su miembro para lubricarlo, después lo introduje a mi boca para chuparlo, ligero sabor salado. Empezó a moverse mas no despertaba, su frente sudaba y sus manos estaban inquietas. 
Realmente me urgía cogerle así que hice a un lado mis bragas dejando de fuera mi vulva posicionándome sobre él, me senté en su pene al momento que lo sujetaba con mi mano y metí el glande, gemí de lo estimulante que era, lo saqué y lo volví hacer de la misma manera hasta que por fin me dejé caer de lleno, movía mis caderas, mi pelvis, mis glúteos y mis labios al abrirse para emitir gemidos casi callados pero existentes y él seguía sin despertar aunque me pasó por la mente que igual y se hacía el dormido, no importó la realidad porque estaba en lo mío, fue placentero, apreté mis pechos, masajeé mi clítoris y lo seguí cogiendo.   

-Mapachita

miércoles, 11 de octubre de 2017

Estoy masturbándome pensando en ti…
Y te pienso tanto, que las ganas de estar a tu lado son exageradas; el querer tocar tu piel, besarte, seducirte y verte excitado. Voy sintiendo con mis dedos los lugares que te imagino tocándome, me siento demasiado excitada, caliente y lista para ti, para ser toda tuya, para que palpes mi cuerpo, lamas mis mejores partes y que conozcas mi lado más perverso.

Gimo suavemente y empiezo a fantasear lo siguiente: Me veo subiéndote a tu coche en una noche cálida y llena de deseos. Te saludo como de costumbre y al estar cerca a tu oído comienzo a besarte el lóbulo, bajo hasta a tu cuello para volver a subir, procurando que sientas mi aliento, mis besos, mi lengua, misma que empieza a lamerte detrás de la oreja y más abajo que empieza a originarte placenteras sensaciones y lo sé porque estás moviéndote, sé que estás inquieto y sé también lo que pasa por tu mente porque por la mía quizá sea exactamente lo mismo. Me apeteces tanto, te quiero dentro, muy profundo de mí.
Me retuerzo en la cama de lo excitada que estoy manteniendo en mi cabeza tu imagen, nuestra imagen. Sigo en tu cuello dibujando con mis labios caminos perpendiculares y paralelos que me dirigen a sentir escalofríos en mi cuerpo, a necesitarte y el que tú me requieras para cumplir tus deseos. Me atraen tus pantalones y coloco mi mano derecha sobre ellos, sabía que estabas alterado y lo reafirmo al tocarte, tu pene aclama que lo deje salir y lo hago, ese es el punto al que quería llegar desde antes de subirme a tu coche, porque tenerlo en mis manos me crea un vicio, el vicio de metérmelo a la boca y chuparlo con las mismas ganas que tengo de subirme sobre ti y hacerlo duro y mágico. Pero justo aquí, solo quiero lamerlo, comerlo y disfrutar de tu goce, de lo delicioso que ha de ser para ti el que mi boca pruebe de tu miembro y está rico, realmente disfruto hacerte sexo oral. Mi vagina está presentando contracciones, no sales de mi cabeza  y entre más figuro tu rostro disfrutando de mis labios y mi saliva más se acorta mi respiración y más me acerco a tener este mismísimo orgasmo al cual por cierto…ya llegué.
-Mapachita